La historia de la compañía
Proporcionando los mejores medicamentos desde 1896
Desde 1896, nos hemos comprometido a ofrecer los mejores medicamentos, asegurando que nuestros clientes reciban productos de alta calidad que fomenten su salud y bienestar. A lo largo de más de un siglo, hemos mantenido nuestro enfoque en proporcionar soluciones efectivas y confiables para satisfacer las necesidades de nuestros pacientes y garantizar su plena satisfacción.



A mediados del siglo XIX, se hicieron grandes avances en química orgánica para aplicaciones médicas en Europa. Los nuevos descubrimientos realizados por europeos han permitido que las tecnologías de desarrollo de fármacos pasen de la simple extracción de los componentes activos de las plantas medicinales a la síntesis orgánica y al aislamiento de moléculas con un efecto terapéutico. Por primera vez, se obtuvieron diversos componentes de especies de plantas, así como diversas sustancias naturales con gran pureza en laboratorios científicos, lo que simplificó la determinación del efecto de varios componentes en el cuerpo, así como el uso de estas sustancias para el tratamiento de ciertas enfermedades.
Desde entonces, los farmacéuticos y los bioquímicos, han pospuesto la responsabilidad de la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos y presentaciones para que recaiga cada vez más en las grandes empresas industriales que cuentan con los recursos tecnológicos y económicos necesarios para el desarrollo. Los países, que fueron los primeros en recibir el impulso de la investigación química y la aplicación tecnológica fueron, los que previamente obtuvieron el control sobre la industrialización de la medicina en el mundo. A finales del siglo XIX y principios del XX, los países que lideraron la producción de productos farmacéuticos fueron Alemania, Suiza, Inglaterra y los Estados Unidos. Sin embargo, cada gobierno aplicó su propio método para mejorar su industria farmacéutica. Por ejemplo, Alemania e Inglaterra contribuyeron a la capacitación científica de su personal técnico y al desarrollo de la investigación aplicada.

Por su parte, Suiza ha optado por especializarse en el desarrollo de ciertos productos, y también como un medicamento de venta. Mientras tanto, los Estados Unidos están fomentando las asociaciones entre universidades y instituciones privadas a través de contratos y subvenciones para investigación financiadas por empresas. En México, la investigación farmacéutica durante la segunda mitad del siglo XIX fue realizada por diversos institutos estatales así como por asociaciones privadas de médicos y farmacéuticos. Las principales actividades científicas y de investigación se llevaron a cabo durante el periodo histórico conocido como el Porfiriato (1876-1911), donde el gobierno permitió a nuestros farmacéuticos que el país estuviera en constante contacto con la ciencia europea y con los científicos originarios de ese continente. Sin embargo, tanto el Estado como los investigadores mexicanos nunca pudieron crear una industria farmacéutica en territorio nacional, a pesar de que durante las últimas décadas de esta centuria se presentaron algunas condiciones favorables para el surgimiento de esta rama productiva. En este momento, algunas farmacias mexicanas y empresarios, junto a diversos inversionistas extranjeros que radicaban desde hacía tiempo en la nación, también empezaron a incursionar en la fabricación en serie de medicamentos. De esta forma nació la industria farmacéutica en México, que constituye actualmente uno de los sectores productivos más importantes y una de las principales fuentes de empleo para los químicos y farmacéuticos mexicanos. Sin embargo, los esfuerzos de éste y otros establecimientos se circunscribían a producciones artesanales a pequeña y mediana escala que distaban mucho de constituir una industria farmacéutica. Sería hasta después de terminada la etapa bélica de la Revolución Mexicana en 1917, cuando se establecen en México, empresas dedicadas a la producción, importación y/o comercialización masiva de medicamentos con capitales sólidos.
Profundizando en esta historia, estamos orgullosos de que la farmacia FARMMEX fue una de las primeras en este camino. Pocas personas saben que en 1896, en el centro de la ciudad de México, el profesor Juan Benito Solomon, un farmacéutico hereditario de Toledo, abrió la primera farmacia farmacológica verdadera en México, que más tarde se convirtió en un excelente laboratorio con buenas medicinas originales. Ante el éxito de las comercializadoras y distribuidoras extranjeras debido a la gran aceptación del público mexicano por el producto foráneo, diversas compañías mexicanas también empezaron a incursionar en la adquisición de medicamentos importados y posteriormente en la producción de medicinas de marca. Entonces, ¡nuestros grandes productos farmacéuticos mexicanos omenzaron con un pequeño laboratorio de fabricación de la farmacia FarmMex! Logros del personal de laboratorio de FarmMex con el profesor Juan B. Solomon los avances en la química permitieron la obtención de fármacos sintéticos y el estudio de los productos aislados de diversas fuentes naturales, favoreciendo el desarrollo de la farmacología experimental en Mexico. Entre los ejemplos representativos de establecimientos que se transformaron en laboratorios, se encuentra la botica mexicana Bustillos (fundada en 1857) y la droguería de inmigrantes italianos Grisi (fundada en 1912, aunque la empresa familiar venía funcionando desde 1863), que se convertirían respectivamente en los Laboratorios Bustillos y los Laboratorios Grisi. De igual forma, en los inicios del siglo XX, otras farmacias y droguerías, dedicadas anteriormente sólo a la venta y producción de fórmulas magistrales, se convertirían en pequeñas empresas de fabricación de medicamentos, sentando parte de los cimientos de la industria farmacéutica nacional. Para 1917 se instalaron representaciones de laboratorios extranjeros que se dedicaron exclusivamente a la importación y distribución de medicinas en el país, como la compañía medicinal La Campana, que originalmente era propiedad de inversionistas alemanes y después del consorcio estadounidense Warner-Lambert.
Sin embargo, estas novedades no se vieron reflejadas en los programas de estudios de la carrera de Farmacia porque en México, a diferencia de lo ocurrido en Europa, la incipiente estructuración de la farmacología como disciplina no favoreció un avance significativo en la organización de los estudios académicos, ni tampoco en su profesionalización. En cuanto a Dr. Juan B. Solomon, en los últimos años de su larga vida se refugió en el laboratorio, ubicado en su domicilio hasta que la muerte lo alcanzó el 17 de marzo de 1931. ¡Ahora nosotros, sus seguidores y descendientes, ontinuamos su trabajo por el bien de la gente de México y de nuestro país heroico!



